LA ETAPA PRÓLOGO DE AL-MUTÁMID

LA ETAPA PRÓLOGO DE AL-MUTÁMID

Por fin está en marcha el gran proyecto de Senderismo Sevilla: la ruta de Al-Mutámid, rey de la taifa de Isbiliya (Sevilla). La andadura comenzó el pasado sábado con una etapa prólogo desde nuestra ciudad hasta San Juan de Aznalfarache.

Desde el palacio de La Buhaira  hasta los restos de la muralla del palacio almohade Hisn al Faray, del que deriva el nombre actual del municipio  de San Juan. Un histórico recorrido siguiendo los pasos de nuestro príncipe poeta.

La niebla nos acompañó buena parte del camino. Y el silencio de unas calles casi vacías en las que resonaban nuestros pasos por el centro de la ciudad. Pudimos disfrutar caminando por el Callejón del Agua y el Patio de Banderas, admirando los restos de un pasado musulmán que asoma por callejuelas y plazas.

Arcos y atalayas; torres y murallas. Vestigios de un singular periodo que podremos rememorar por etapas en próximos senderos. De momento, el sábado nuestro recorrido continuó por Triana y el río Guadalquivir hasta llegar al Puente de Hierro de San Juan de Aznalfarache.

Allí nos esperaban dos cicerones del municipio sevillano dispuestos a desvelarnos los mil y un secretos de su ciudad. Y la concejala de Cultura. Ellos tomaron el relevo a Jose, Carlos, Ana y Belén, nuestros guías habituales

Recorrimos rincones, monumentos y jardines descubriendo una preciosa urbe que ahora se abre al turismo dando a conocer su remoto y notable  patrimonio histórico.

La ruta de Al-Mutámid que ha pergeñado Senderismo Sevilla ha tenido un magnífico comienzo. Seguro que las etapas siguientes serán tan interesantes como esta. Recorreremos hermosos parajes rastreando las huellas de ese último rey abadí, batallador y poeta, que murió lejos de su adorada ciudad.Serán otras etapas, por otros lugares, descubriendo un pasado que conformó nuestro presente. Sellando nuestra credencial viajera como buenos caminantes.

Dicen que todo largo camino comienza con un primer paso, nosotros lo dimos el pasado sábado. Y seguiremos adelante…

Eloína Calvete García

POR EL RIO DE LA MIEL

POR EL RIO DE LA MIEL

La ruta senderista del pasado sábado nos llevó por tierras gaditanas. Por un sendero que discurre paralelo al rio Miel; un corto río costero que desemboca en el Parque Natural  Los Alcornocales. Liderados por Jose y Belén iniciamos la marcha desde la barriada El Cobre (Algeciras).

Enseguida nos adentramos por la ruta señalada mientras algunos pacientes animales  observaban atentos el ir y venir de los caminantes. Otros seguían a lo suyo ramoneando arbustos ajenos al trasiego senderista.

Pronto la vegetación y los restos arquitectónicos llamaron nuestra atención. Plantas y árboles jalonan un camino empedrado que juega al escondite con el lecho del rio; y las ruinas de un viejo molino se asocian con los matorrales para crear un bello conjunto de piedra y maleza.

Caminábamos atentos al rumor del agua, explorando el terreno en pos de las cascadas. Admirando las rocas que asoman aquí y allá, escudriñando las formaciones pétreas que se integran en el paisaje natural como un elemento más.

Nuestro esfuerzo se vio recompensado cuando llegamos a los saltos de agua. El rio Miel esconde lo mejor al final del sendero; allí donde las rocas y la vegetación se funden y confunden con el agua para ofrecer un hermoso espectáculo.

Los más aguerridos decidieron adentrarse en el lecho del rio animados por Jose, el resto observábamos divertidos el trajín acuático mientras tomábamos un tentempié antes de iniciar el camino de regreso.

Pero la jornada no había terminado, el día aun nos deparaba más gratas sorpresas. Como broche final nuestros curtidos guías decidieron llevarnos a Tarifa. Y la hermosa ciudad costera nos recibió sin ese viento imposible que a veces la azota.

Recorrimos las recoletas calles buscando un lugar para almorzar y nos asomamos a sus murallas para divisar el vecino continente. Maravillados por el azul del mar y la cercanía de la costa africana volvimos al autobús.

Por Eloína Calvete García

DE CAÑOS DE MECA A ZAHORA

DE CAÑOS DE MECA A ZAHORA

Se acaba el verano. Y comienza la temporada senderista. Las vías polvorientas esperan la llegada de impacientes andariegos. Se acaba el verano; aunque las temperaturas se resisten a bajar. La inauguración de la temporada aprovecha los últimos coletazos del calor bochornoso para iniciar su recorrido a lo grande.

Caños de Meca y Zahora, poblaciones costeras gaditanas, nos ofrecieron el pasado sábado su agradable temperatura y su aire refrescante para nuestra primera marcha senderista tras las vacaciones.

Con ilusión renovada iniciamos la ruta entre pinares. Por el Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate. Bien pertrechados y bien acompañados. Carlos, Ana, Jose, Belén e Inma, guías habituales en distintos niveles senderistas, no suelen coincidir en la misma ruta, pero era una jornada especial.

Una ocasión para  celebrar. Y las recoletas playas gaditanas fueron el marco perfecto. Sol y viento. Brisa y sonrisas entre bañistas y aficionados al  kitesurf con sus coloridas cometas y sus acrobacias imposibles.

Nuestro camino costero tenía un claro objetivo: el faro de Cabo de Trafalgar. Una blanca torre que guarda la costa desde 1860. Un garboso vigía escudriñando el horizonte entre el revuelo de gaviotas y volantines de colores.

Su inconfundible silueta se dibujaba a lo lejos cuando iniciamos el sendero, asomaba entre los pinos. Aislado y distante. Nos fuimos acercando sin apenas darnos cuenta. Empujados por el viento.

Distraídos con la charla. Absortos con las cometas. Y pudimos admirarlo en todo su esplendor antes de iniciar el último tramo del camino.

Desde el pinar llegamos a Caños de Meca. Y continuamos  hasta llegar al faro. Ahora tocaba poner rumbo a Zahora para completar el hermoso recorrido inaugural.

Fin de la ruta en un chiringuito  playero. Terminamos la jornada degustando especialidades de atún. Comentando las anécdotas de la marcha, haciendo planes para nuevas rutas, imaginando reencuentros.

Disfrutando por adelantado de futuros senderos. Y nos despedimos satisfechos de la costa gaditana. Nos llevábamos su sol y su brisa. Su faro y sus cometas en cientos de fotografías. Dijimos ‘hasta pronto’ sin tristeza. Volvíamos contentos. Felices de estar juntos otra vez.

Eloína Calvete García

POR EL PARQUE NATURAL DE LA BREÑA Y MARISMAS DEL BARBATE

POR EL PARQUE NATURAL DE LA BREÑA Y MARISMAS DEL BARBATE

Llegó el verano y el senderismo semanal finaliza hasta septiembre. Toca despedirse de compañeros caminantes hasta nuevo aviso. Y el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate decidió ofrecernos la mejor de las despedidas el pasado sábado.

Divididos en dos grupos, según el nivel senderista, iniciamos el camino entre pinares y arena, sobre los riscos, entre nubes y sol, dispuestos a disfrutar de un privilegiado entorno natural e histórico.

Emprendimos la marcha liderados por Jose. Inma se estrenaba como guía de cola.

Entre ambos, un numeroso grupo de senderistas transitando las rutas diseñadas en el parque, siguiendo las normas establecidas en esta desconcertante ‘nueva normalidad’ a la que nos vemos obligados por las circunstancias. Juntos pero separados. Guardando las distancias.

El sendero del acantilado, el mirador, la Torre del Tajo, todas y cada una de las arenosas trochas nos acercaban al destino final, Barbate, el municipio pesquero gaditano.

Seguir el camino sin detenerse ante las hermosas vistas resultaba difícil, y he de reconocer que Jose e Inma se armaron de paciencia ante las numerosas paradas fotográficas del grupo. Sin prisa pero sin pausa nos permitieron disfrutar de las soberbias panorámicas del sendero.

Desde los acantilados se divisaba el mar, las aguas asomaban entre los pinares y nos prometían un refrescante final de jornada. La Torre del Tajo y el cercano Cabo de Trafalgar dan fe del pasado bélico de esta zona costera. Una zona histórica que se ha transformado en paraíso natural para goce y deleite de viajeros y caminantes.

Atrás quedaron las batallas navales y las invasiones piratas, ahora los “asaltantes” solo pretendemos recrearnos en la naturaleza sin dañar este maravilloso entorno. Sudorosos y satisfechos del camino recorrido nos acogió el mar. El último tramo del sendero por la orilla de la playa resultó muy gratificante. Algunos anduvimos descalzos por la arena, sin botas ni bastones senderistas recorrimos los metros finales de la ruta. Dejando que el agua nos reconfortara antes de almorzar.

Ya en el chiringuito, en Barbate, comenzaron las despedidas veraniegas con las consabidas promesas de seguir en contacto vía telemática. Antes del ‘hasta pronto’, brindis y celebraciones cumpleañeras anticipadas. Alegrías y risas contagiosas al final de una estimulante jornada senderista. Adioses sin tristeza, instantes divertidos que atesorar y recordar durante el verano. Fotografías, videos y estas cuatro palabras para guardar en la memoria. Gracias, Senderismo Sevilla.

Gracias por otro año de mágicos senderos. Un año peculiar que seguro nos ha enseñado a apreciar más y mejor los buenos momentos. Gracias a los guías y a los compañeros, a todos. Y a todos envío un cariñoso abrazo virtual con mis mejores deseos estivales. Nos vemos.

Pronto, muy pronto, estaremos de nuevo juntos.

Eloína Calvete García

POR EL SENDERO DEL RIO MAJACEITE

POR EL SENDERO DEL RIO MAJACEITE

Dicen que el sendero del río Majaceite es uno de los más transitados de Andalucía. Y ahora comprendo su éxito. Caminar entre una exuberante arboleda oyendo el rumor de las aguas del torrente es una experiencia muy vivificante.

Las lluvias de primavera han colmado el cauce y el río baja caudaloso atravesando el Parque natural de la Sierra de Grazalema; entre chopos, fresnos y olmos serpentea un camino con velados rincones a los que asomarse para contemplar las cascadas que dibuja el agua en su recorrido.

Paralela al río gaditano discurrió nuestra ruta senderista del pasado sábado.  Liderados por Jose y Belén iniciamos la marcha desde El Bosque a Benamahoma por el sendero del  Majaceite.

Abandonamos el camino pedregoso y nos adentramos en las cristalinas aguas para refrescarnos, para compartir el recorrido del agua aunque fuera unos instantes.

Para sentirnos una parte más del impresionante ecosistema de este entorno. Una forma diferente y  atractiva de recrearse en una senda que ofrece al caminante infinitas posibilidades de disfrute.

El bosque y el río unidos nos conceden su espléndida estampa primaveral tras unos meses complicados y difíciles para todos.

Llegamos a Benamahoma dispuestos a reponer fuerzas con un merecido almuerzo antes de iniciar el camino de regreso. Aquí el grupo se dividió y algunos decidimos visitar El Bosque, el pequeño pueblo desde el que iniciamos la ruta. Otros optaron por volver al río, por desandar el camino para zambullirse de nuevo en las aguas del Majaceite.

Las dos opciones resultaban igual de atractivas porque la naturaleza se muestra pródiga en el parque de Grazalema. Cuando volvimos a reunirnos llegó el momento de intercambiar sensaciones. Entre charlas y risas, videos y fotografías  pasaron de móvil a móvil  para compartir anécdotas y lances, para dejar constancia de una original jornada senderista.

Una jornada ‘pasada por agua’, semiacuática y divertida que todos estamos dispuestos a repetir. Una jornada en la que disfrutamos de la naturaleza y de la compañía, en la que por fin dejamos atrás los días de encierro para contemplar la belleza natural que nos rodea. Esa belleza añorada que ahora vislumbramos con una mirada más limpia, más sincera, más agradecida.

ELOÍNA CALVETE GARCÍA

 

 

SOY SENDERISTA

SOY SENDERISTA

En este encierro forzado por las circunstancias, repaso las fotografías de mis rutas senderistas. Cada imagen me trae un recuerdo. Y vuelvo a los caminos. Me parece sentir el peso de la mochila sobre mis hombros cuando cierro los ojos. Paso a paso, fotografía a fotografía, recorro de nuevo los senderos. 

Y revivo las sensaciones, evoco los momentos, las risas, los viajes en bus, las canciones. Avanzo otra vez entre  árboles, arena y rocas siguiendo la ruta marcada; en pos de los guías. Vivimos tiempos de incertidumbre y  es bueno recordar los días felices. Esos días que sin duda volverán, más pronto que tarde.

 Mientras tanto, regresaré a Puerto Zumajo para reencontrarme con amigos; y el valle Ventoso me regalará otra vez sus nubes. Recorreré de nuevo las riberas del Guadaíra y el Huéznar escuchando el rumor de sus aguas; y el silencio de la zona minera onubense volverá a sobrecogerme. 

Retomaré el Caminito del Rey superando miedos y, tras los oscuros pasadizos de la mina Jayona, llegaré a la ermita de la Virgen de Ara. El pasado se hará presente en el Torcal de Antequera; y el viento volverá a despeinarme mientras repaso las fotografías…

Echo de menos los días de excursión. Como todos. Echo de menos la camaradería, las prisas y las carcajadas. Hasta echo de menos las agujetas y el cansancio. Por eso acudo a las fotografías, a los relatos, a los buenos recuerdos. 

Tengo la certeza de que esta crisis pasará y todos volveremos a recorrer los caminos siguiendo a nuestros guías. Carlos, Ana, Jose,  Eduardo, Luismi, Belén, Juanjo, gracias. No quiero olvidar a ninguno, todos dan lo mejor de sí en cada una de las rutas.

 Añoro los días de sendero. Y esta añoranza ha terminado de convencerme. El senderismo se ha convertido en una parte importante de mi vida, aunque no pueda hacer demasiadas  rutas. Esta añoranza me convierte en senderista, auque apenas supere el nivel 1.  

Y es la  añoranza la que me lleva a repasar mis fotografías para evocar recuerdos, para sentir el peso de la mochila sobre mis hombros cuando cierro los ojos. Para volver a caminar entre árboles, arena y rocas en pos de los guías. Esta añoranza me lo confirma. Sí, soy senderista.

Eloína Calvete García

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