Grazalema, el hermoso pueblo gaditano, tiene una curiosa relación con el bandolerismo.
Una vez al año, durante un par de días, la localidad se transforma para recrear su pasado legendario.
Y entre sierras, miradores, puertos y bandoleros discurrió nuestra jornada senderista del pasado sábado.
Dos grupos, dos senderos, dos guías, Paco y Manuel.
Ambos supieron enseñarnos lo mejor de un hermoso entorno natural, aunque estábamos deseosos de adentrarnos entre aquellas gentes de originales vestimentas y ruidosas y desafiantes tracas.
Y así lo hicimos a la menor oportunidad, como niños traviesos, algunos acortamos la ruta y escapamos al poblado bandolero para asistir a las representaciones que se iniciaron bien pronto.
Un poblado con cárcel y tabernas, con ayuntamiento y caballos. Con bandoleros, bandoleras, soldados y armas de mentirijilla que a nadie asustaban. Trabucos y facas de grandes dimensiones y muchas ganas de disfrutar.
También recorrimos el pueblo, nos asomamos a su inmenso mirador y subimos y bajamos sus empinadas calles para visitar patios e iglesias. Los paisajes que rodean Grazalema son impresionantes, sus senderos maravillosos y su gente encantadora, con y sin disfraz.
La Circular del Pantano del Fresnillo y la Cueva de las Dos Puertas, dos rutas, dos niveles, dos guías y “Sangre y amor en la Sierra” una recreación histórica que nos trasladó al pasado desde un hermoso pueblo gaditano que presume de bandoleros. Una bonita y peculiar jornada senderista entre arcabuces y ruidosa pólvora.
Seguro que volveremos, es lo que tiene la sierra gaditana, su impresionante entorno natural y sus originales fiestas. Nos vemos.
ELOINA CALVETE GARCIA

