Nuestra pasada ruta senderista discurrió por Iznájar y su entorno. Por un pueblo mágico y un medio natural precioso. Fue una jornada de senderismo y reencuentros.
Reencuentros de compañeros senderistas, de caminantes, guías y amigos añorados. De abrazos y recuerdos.
Con Carlos, Ana y Raúl, nuestros entrañables guías, iniciamos la jornada dando un magnífico giro de guion que nos permitió visitar el Castillo Nazarí y el pueblo con tranquilidad, a primera hora del día.
Recorrimos y fotografiamos las empinadas callejuelas, los azules rincones del Patio de las Comedias, los increíbles miradores, los antiquísimos arcos y la hermosa Biblioteca Municipal situada junto al castillo.
Todos posamos, todos hicimos fotografías. Y todos traemos infinidad de recuerdos de ese maravilloso pueblo cordobés
Iznájar, centro y estrella de la Subbética andaluza, esconde maravillas históricas que merece la pena descubrir.
El castillo Hisn- Ashar (Cstillo Alegre) domina el paisaje desde su atalaya. Su perfil nos acompañó durante toda la ruta andariega, vigilando nuestros pasos y asomando en cada fotografía.
Con Carlos a la cabeza y Ana y Raúl cerrando la marcha, nuestro intrépido grupo inició el camino senderista después de recorrer el hermoso pueblo.
Dibujamos el sendero entre olivares y sierras calizas buscando el embalse, el paraje- playa de Valdearenas, un idílico lugar que en verano se llena de bañistas y ahora luce solitario y hermoso.
Tras nuestra parada de avituallamiento, iniciamos de nuevo la marcha hacia la villa para almorzar juntos, reponer fuerzas e intercambiar anécdotas e imágenes.
La jornada senderista por Iznájar resultó un éxito, a pesar del frío y los nubarrones que nos acompañaron todo el día. Los reencuentros, esperados e inesperados, fueron un valor añadido al interesante recorrido.
Entramos en calor con las subidas y bajadas, con los abrazos y charlas viajeras. Todos hicimos planes para volver a vernos en rutas y viajes venideros. Cruzamos los dedos y nos deseamos la mejor de la suerte
El futuro andariego es prometedor cuando estás rodeada de ‘viejos’ amigos y compañeros senderistas. Y el año acaba de empezar. Seguro que nos vemos pronto.
ELOÍNA CALVETE GARCÍA

