‘¡Santa María detén tu día!’, gritó Pérez de Correa, Maestre de la Orden de Santiago en plena batalla implorando a la Virgen.
Y el sol se detuvo, las tropas del rey cristiano vencieron a las tropas musulmanas y nació la leyenda del Monasterio de
‘Detente día’, Tentudía.
El monasterio que hemos visitado en nuestra pasada ruta senderista.
Juanjo, nuestro guía, nos puso en situación y nos contó la curiosa historia (o leyenda) de este precioso recinto situado en la zona más elevada de la comunidad extremeña.
Un monasterio edificado para agradecer la intercesión de la Virgen. Y así Tentudía despunta en el paisaje, es espléndido por dentro y por fuera.
Un monumento a la capacidad humana de mejorar un entorno natural especialmente hermoso.
Después de nuestra detallada visita al claustro, iniciamos la bajada hasta el pueblo de Monesterio. Una bajada por un bosque espléndido, entre castañares, encinas y alcornoques, atravesando dehesas y divisando lejanas cumbres montañosas.
Disfrutando de un fresco viento y del sol, ese sol que parece que en Tentudía hace una parada especial desde aquellos belicosos días de reyes, emires y califas.
Fue un bonito recorrido, el campo luce espléndido tras un otoño lluvioso. Los árboles conservan toda su lozanía y numerosos tipos de flores adornan los senderos aligerando el camino. Disfrutamos de la naturaleza extremeña deseando disfrutar después de su rica gastronomía.

Almorzamos juntos repasando vivencias y fotografías. Comentando anécdotas pasadas y planeando ilusionados viajes y excursiones futuras. Ya está aquí el verano y se prevén vacaciones senderistas por diversos lugares de España y más allá.

Ya en casa toca repasar fotografías y momentos. Sonreír con las anécdotas que se recuerdan mientras se recorre de nuevo el sendero. Es otra forma de vivir el camino realizado. Más descansada, pero también hermosa. Las fotografías y los recuerdos son nuestra memoria compartida. Y siempre es bonito compartir.

Hasta aquí la pasada ruta senderista por Tentudía, con milagro incluido. Y lo dicho, nos vemos pronto por los caminos.

ELOÍNA CALVETE GARCÍA